| Querida Maria |
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| Expresion artistica y la mujer - Poesias y pensamientos | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Escrito por Claudia | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Querida María, contemplo unas flores secas sobre la mesa, viejas, desteñidas y atadas con una cinta. Es difícil tocarlas sin deshojarlas. Pero ahí las mantengo y a veces, de noche, corro a sujetarlas entre mis manos casi con reverencia, como si guardara en sí el secreto de la vida, enterrados entre sus secos pétalos los enigmas de todas las existencias.
Ahora vivo así, como tú, buscando excusas para llenar el corazón con algo intacto. Y las dos sabemos que nuestras almas burladas ya no sabrán más que conformarse con aquellas pequeñas cosas que dan la vida, y tal vez mediante unos cuantos sueños - que nos aparten del engaño - cabalgaremos sobre el lomo de alguna estrella fugaz; escucharemos el rugido de las olas del mar, para que no retumben sobre nosotras el de los dañinos recuerdos del hoy ni los del mañana.
El bendito solaz de la proximidad de Dios, nos guiará lentamente hacia un lugar donde la oscuridad ya no será tan negra y podremos soñar; jamás volver a despertarnos con llanto y donde ya nunca más esconder la esencia de nuestro ser, que ÉL exprimió como dos gotas de miel, para alimentar su acerado y malévolo semblante.
Nuestros enamorados ojos de mujer habían cabalgado desbocados entre la una y la otra con la ansiedad de entender algo, que jamás quisimos aceptar: nos engañaba a las dos - y a saber a cuántas más - confiscando nuestras esencias, esclavizando nuestras almas, jugando a la ruleta rusa con nuestra confianza. Es un ser oscuro que ahora se nos atraganta en la humillación. Ese perro carroñero y sarnoso, nos devoró el corazón, insultó el cielo en tus ojos, tu celeste paraíso que él profanó. Y mientras tanto intuí en él un peligro desconocido y frío que recorrió mi cuerpo día tras día. Hasta que llegué a entender sus insondables ojos, fríos como un nevado invierno, - negra su alma - dura como el acero y juré no mirarlos jamás.
Ahora, María, somos libres de sus sogas. Oigo tu voz y me preocupo más por ti que por mí porque sé que compartimos el mismo sufrimiento. Te he escuchado, te he sentido y vi tu bondad. Mujer indulgente y serena, Dios está contigo. Tiene que estarlo porque eres lo más parecido a un ángel. Dónde quiera que estés cuando leas esto, decirte que te quiero mucho y lamentaré no podértelo decir en persona. Ahora volveré al silencio, al mío, a un silencio incapaz de traducirse en palabras, a un silencio que flotará por siempre roto entre las sombras y sólo será descifrado por un alma tan afligida, tan sensible y tan hermosa como la tuya.
En alguna parte leí: “No se pueden limar las espinas de una flor que ha sido irrigada con sangre�? y a nosotras nos han regado con sangre y hiel.
Cuenta siempre conmigo. Para siempre en deuda, Claudia.
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