
Película basada en un hecho real: la historia de
Kiranjit Ahluwalia (Aishwarya Rai), que dejó la India para casarse con su marido
en Londres. Aparentemente se trataba de una vida de ensueño; vivir en el
extranjero, sin problemas económicos, sin ningún tipo de preocupaciones y con un
futuro por delante. Todo se desvaneció cuando descubrió que su marido era un
alcohólico y la sometía continuamente a maltratos físicos y psicológicos. La
situación empeoró al tener dos hijos.
Incapaz de soportar la brutalidad y las repetidas violaciones por parte de su
marido, le prende fuego y le mata. Acusada de asesinato en primer grado, la
sentencian a cadena perpetua, e ingresa en prisión. Allí se hace amiga de su
compañera de celda, una mujer blanca acomodada, de la que aprende inglés. Esta
mujer se siente tan conmovida por su historia que le pide a su hermanastro, un
abogado de alto nivel, que lleve su caso. El proceso llega a los oídos de un
grupo variopinto de trabajadores sociales surasiáticos, que gestionan una
organización de pocos recursos económicos llamada Southall Black Sisters. Ellos
presentan su grave situación a los medios de comunicación mediante la
organización de manifestaciones, para conseguir el apoyo del público y conseguir
su libertad.
En última instancia es liberada por el sistema judicial, convirtiéndose en un
caso que sentó precedente llamado Regina contra Ahluwalia, que redefinió la
palabra PROVOCACIÓN en el caso de mujeres maltratadas. Se volvió a reunir con
sus hijos y, posteriormente, la mujer del Primer Ministro le otorgó un premio
por su lucha contra la violencia doméstica.