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Cuando ya se ha salido del maltrato, de ese entorno al menos, y en teoria el agresor ya no puede dañar más, es cuando vienen todas las lágrimas juntas. Por qué? Pues seguramente porque había muchas lágrimas a las que no se les había dejado salir. Es algo así como las agujetas después del deporte y no mientras se hace el deporte.
Para mí ya han pasado 4 años y algo más de 3 meses. Sin embargo ahora tengo la lágrima floja. Por un lado me da rabia, bastante rabia, pero por otro lado sé que ahora tengo derecho a llorar, que no pasa nada porque llore. Nadie me va a chillar por eso ni se me criticará por estar triste en un momento dado. Ahora soy más consciente de la enorme tristeza que había dentro de mí.
Ahora que la llevo sacando durante más de cuatro años y aún no he terminado de sacarla, es cuando veo que era mucha más de la que yo quería creer o podía ver. Y lloro por mí misma, por haber tenido tando dolor y no haberme dado cuenta ni haberme sabido proteger. Lloro mi propio duelo, porque ahora sé que estaba muriendo por dentro, que estaba en una especie de coma emocional. Lloro porque sé que el hecho de que haya terminado esa etapa para mí no significa que lo haya hecho para otras personas, que ahora mismo están pasando lo mismo por lo que pasé yo. Lloro porque aún me queda más pena por sacar, seguramente menos que antes, pero aún no terminé de sacarme toda esa tristeza que llegué a acumular. Espero no tardar mucho tiempo más, porque pesa y duele incluso al sacarla.
Por fin soy consciente de todo lo que viví. Sé que hay más personas viviéndolo a escondidas, tapando a sus agresores por miedo a la represalia al delatarlos. O por miedo a sentirse culpables de haber dejado llegar la situación a un punto en el que da tanto miedo mirarlo de frente que parece insuperable; y se mira a otro lado.
Soy consciente, y me duele mucho, de que esta sociedad que componemos tantas personas individuales, se mueve por esos mismos miedos individuales. Por eso no se mira el problema de frente como una situación urgente a salvar. Me encantaría que cada persona, sea del género y edad que sea, pusiera en su ventana un cartel que dijera:
S.O.S Necesito tu ayuda para recuperar mi libertad. No me atrevo sola, pero sé que tengo que salir de esto. Ayúdame.
Y que estos carteles lucieran todos a la vez, aunque sólo fueran 5 minutos, para que todo el que lo viera reaccionara en el momento, para que no sintieran pasar por debajo un coche de policía que patrulla viendo todo tranquilo sino que se conociera su urgencia de ayuda y se le prestara.
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